Érase una vez una niña que andaba sola por las calles vendiendo cerillas, su madrastra la obligaba a salir todas las noches hiciera mucho frío o mucho calor, a ella le daba igual el tiempo, lo que quería era que: Esa niña las vendiera todas y cuando las hubiera vendido todas podría volver a esa casa. En la calle no había nadie claro, como era navidad todo el mundo estaba en su casa celebrando la navidad. La niña estaba congelada solo llevaba un tragecito de tirantes y no llevaba ni zapatos ni manoplas ni nada solo ese tragecito echo por su abuela antes de morir.
La niña tenía mucho frío era una noche de nieve y mucho frío.
Ese día estaba nevando y por cierto muy fuerte pero la niña no se atrevía a encender ninguna cerilla por que su madrastra le regañaria muy fuerte, entonces ella estaba congelada no veía nada y "se atrevió a encender una cerilla" y se le apagó, despues encendió otra y vio una casa llena de cintas de navidad y de comida y ahí se le volvio a apagar encendió otra para calentarse y ya se le acabaron las cerillas y le dijo a su abuelita que estaba en el cielo:
fueron sus ultimas palabras y al final su abuela le hizo caso y al día siguiente se la encontraron muerta y congelada.
FIN
Aunque esta historia parezca muy mala es buena por que la niña se fue feliz con su abuelita.
SOY
TAMARA MOYANO MANCERA
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